Hola Buz@s,

El descenso, en un azul que no me esperaba para nada, está salpicado de miles de medusas. Van unidas unas con otra, forman cadenas de kilómetros, para luego romperse al llegar a la costa. Serpentean, se retuercen y sus reflejos psicodélicos me hipnotizan por momentos.

Los buceadores, que realizan su primera inmersión en aguas abiertas, alucinan por momentos, sus caras reflejan algo de miedo, no saben si aquella masa gelatinosa les puede hacer algún daño. En el momento en que se ven sumergidos en aquel espectáculo, sus rostros se relajan, las respiraciones se entonan con el entorno y todo se vuelve un remanso de paz y sosiego.

Vistas desde abajo son todo un festival. La superficie deja entrar el sol y de repente, una masa enorme, negra, oscura y opaca se mueve ondulante ante nosotros. Es un banco de sardinas. Son tantos los peces, que la oscuridad de su sombra nos deja boquiabiertos.

La adrenalina recorre todo mi cuerpo, en un abrir y cerrar de ojos, el banco de peces se vuelve contra nosotros, huye de algo, no se ve bien el que, pero hay algo que los atosiga, algunos buscan refugio entre nuestras burbujas. De entre la masa de peces aparece nuestro amigo Juanito cadenas, el sargo que se le reconoce por la verruga que tiene en la nariz y ni corto ni perezoso se queda a mi lado hasta que el banco de atunes, precursor de aquel pánico, desaparece en el azul y todo vuelve a la tranquilidad.

No está mal para la primera inmersión del curso, los buzos alucinaron y yo también!!!!

Buen Buceo Buz@s

Fran Gómez