Cuaderno de Bitácora Piscis Diving 27. Abril. 2006
Hola buzos
La temperatura del agua es ya de unos 11 a 14 grados.
La visibilidad: unos 10 metros.
La concentración de plancton estos días es tomada en forma de sopa por los animales filtradores que se benefician en esta época del año de este aporte nutritivo que cada año por estas fechas asciende de las profundidades para servir de aperitivo a plumeros, manos de muerto, esponjas y demás bichos macro fotogénicos.

Las tribus en aquella época mandaban, en señales de humo convertidas en mail, la señal de que los tiempos de nitrógeno e ingravidez estaban llegando. Las aletas, nerviosas, se retorcían en los armarios roperos donde habían estado invernando el largo y frío invierno. La música de la serie aquella de fama sonaba en mis auriculares, cuando de repente veo que entra en el centro un pulpo retorciéndose. El animal viscoso como el Blandi-blu se desliza con sus ocho brazos por el suelo recién fregado levantando una ceja como si de un abuelo se tratara. Se dirige hacia mi y me dice:
– “Oye tío que pachaaaa……” me dice, con un tono algo pasota el octopus con una sonrisa que le va de lado a lado.
– “¿Qué haces aquí tío?” le contesto.
– “Pues na, que con el cambio climático que estamos sufriendo estoy buscando un lugar donde las próximas generaciones de pulpitos pondrán sus huevos”
– “Sí, pero estamos a muchos metros de la playa!!!”
– “¿Y tu que crees? ¿que no llegará hasta aquí el agua?”

Pues es verdad. ¿Cuantos años harán falta para que llegue hasta aquí el mar? Al ritmo de contaminación ambiental, humos y desechos que arrojamos a nuestra madre naturaleza, ¿cuanto le quedará para petar? Cada día se echan al mar toneladas y toneladas de basura……. y, de repente, entró por la puerta un señor, su barba rizada y esponjosa, dejaba tras si un rastro de algas y salitre. El señor se parece a Charlon Jeston en la película de Moisés.
– “Perdona, ¿no habrás visto por aquí un pulpo?”
El pulpo, escondido detrás de una botella, mueve un tentáculo de lado a lado diciéndome: – “no estoy, no estoy…”
– “No. No he visto a ningún pulpo.” le contesto.
– “Es mi mascota, ¿sabes? y en esta época entran en celo. Cuando no lo tengo enganchado en la pierna está intentando sodomizar a cualquier ser que respire.

Así que, amigos míos, ya sabéis. En esta época del año los pulpos aparecen por todas partes. Es momento de dejarlos descansar, pues pulpo que veáis es pulpo que está a punto de reproducirse o lo está intentando. Alejar todo lo que podáis vuestros dedos morcillones si no queréis ser sodomizados por el mismísimo octopus vulgaris.
Y el señor de barba, ¿que narices estaría buscando en el pulpo?, la verdad que Charlon Jeston desde que me enteré que era de la “Asociación del amigo del Rifle americano” ya me había parecido algo oligoelemento…… el ternasco. Vosotros ya me entendéis.

Buen Buceo Buzos y a darle caña al nitrógeno donde quiera que os lleven vuestras aletas!
Fran.