Hola Buz@s,
¡Ahora sí, después del invierno llega el buceo! Algunos bucearon con el frío, pero esos son los más yonkarras!!!! Ahora se está de lujo.
El barco preparado, los equipos revisados, oxígeno, comunicación y los buz@s. Ya lo tenemos todo. El mar hierve, a lo lejos un grupo de gaviotas indica un banco de algo que se mueve en superficie. Estoy alerta, estos últimos días son todo noticias de seres que aparecen y desaparecen, soplan y resoplan en busca de plancton. Estos días de fiesta de Semana Santa descansar en Sant Feliu de Guíxols es un placer incluso para el segundo cetáceo más grande del mundo, el rorcual común. Son dos los ejemplares que se han estado viendo, uno de más de 18 metros y el otro de unos 12 ¡Espectacular!
Saltamos al agua, el mar está azul, azul mediterráneo, limpio, poblado por unas algas rojas, pardas, amarillas y verdes que dan un tono precioso a la inmersión; pocos peces, pero los que están ya los conocemos.
En los próximos días, empezarán a llegar pulpos, en busca de su madriguera, donde pasarán los próximos tres meses, si no los capturan antes, dejando así huérfanos a sus trescientos descendientes.
Respirar por el regulador es trasladarte a tu avatar más profundo, las respiraciones entonan con el latir de tu corazón, el agua te hace sentir vivo, respiras y respiras y las burbujas rompen en la superficie sin importar nada más que el encontrarte con algún ser de aquellos que te hagan creer que aún existe vida compleja en esta parte del planeta.
El mar está algo agitado, decido bucear en una zona menos movida. Secains es el lugar perfecto, apenas 12 metros de máxima y un buceo lleno de sorpresas.
Descendemos poco a poco, el fondo es rocoso, los buzos se miran, todo está en su sitio.
Unos canales de roca imponente se alzan ante nosotros, entre medio de esos pasillos, busco y rebusco y de pronto, aparece de golpe, sin esperármelo, camuflada, quieta, inmóvil, con sus antenas extendidas. La descubro, estamos apenas a 6 metros de profundidad y encuentro algo que no se suele ver por encima de los 25 metros. Escondida en su alimento preferido, una Tidolina perversa aparece frente a mí. Es un opistobraquio, el eslabón entre el caracol y el nudibranquio.
Volvemos, el barco navega de lujo, está listo, el trabajo invertido ha merecido la pena. De repente, unas gaviotas parecen andar por encima de las aguas, como si fueran el mismísimo Jesucristo, picotean algo, no me lo puedo creer, el primer día que salimos al mar y encontramos el primer pez luna. Hay quien paga una fortuna para ir a verlo a la otra punta del mundo y nosotros lo encontramos delante del rompeolas de Sant Feliu de Guíxols.
En el barco los buzos entran en shock, parece como si en vez de ver la aleta de un pez luna hubieran visto la de un tiburón.
– Rápido, las máscaras y las aletas – digo en voz alta.
Nadie se mueve. El pez luna nos mira con su ojo, el tiempo pasa y los buzos siguen en shock. El pez luna sigue observando, esta vez, nos saluda con la aleta y los buzos siguen paralizados. Nos lanza saluditos y pedorretas y los buzos siguen mirándose el ombligo. Finalmente un buzo está a punto de tirarse con los plomos y sin las aletas. El pez luna se da la vuelta, nos enseña el culo y con la aleta se despide, dejándonos sin oportunidad de inmortalizarlo como Dios manda con nuestras cámaras.
Es cierto que existe un vídeo, pero es como si te enseñaran un ovni…jejjejejjej
¡¡¡¡¡¡ La temporada ya empezó, a bucearrrrrr!!!!!
Buen buceo Buz@s
Fran Gómez