Cuaderno de Bitácora Piscis Diving, 6 de Octubre del 2006

Hola buzos,
El otoño ha dejado paso a las primeras lluvias, dejando la visibilidad del arrecife algo tocada en las últimas semanas de Septiembre. El temporal de levante tampoco ha ayudado mucho, pero para el fin de semana si los dioses nos acompañan podremos gozar de nuestra dosis de nitrógeno ya que hoy la mar amaneció plana y con un banco de llíseras enormes en el s’Adolitx y visibilidad de unos 15 metros largos y temperatura del agua 21ºC.

Islas Similan en Tailandia:

Este año los más afortunados de la tribu les tenemos preparado un viaje a Tailandia donde nuestro único objetivo será meternos unos buceitos del puñetero 15. En el último crucero que montamos creo que salimos por la puerta grande, así que este espero salir a hombros. Las plazas ya están abiertas y ya son 7 los apuntados. Los requisitos son tener un buceo aceptable, ser buenas personas del súper buen rollito y venir con ganas de dejarse fluir. El barco del que disponemos es un crucero 5 estrellas, considerado de los mejores que surcan el mar de Andaman en Tailandia y Malasia. La zona de inmersión: Similan Islands, Richelieu Rock y Surin Islands.
La primera vez que metí mi cabeza delante de las mismísimas Similan Islands los pelos de los sobacos se me estiraron, mi corazón se detuvo, para luego bombear más fuerte que nunca. Mi mejor amigo y buzo hasta la medula, a 3 metros de mi, se le saltaban las lágrimas por la espalda viendo aquel agua cristalina donde multitud de peces de colores poblaban aquellas bolas coralinas.
El agua estaba tan caliente que mi tres milímetros me hacia la labor. Las inmersiones con tiempos de hasta 80 minutos. Cada buceito era diferente. Algunos en paredes, otros entre rocas enormes que con la visibilidad nos presentaban circuitos para pilotos de pruebas donde nuestras aletas hacían de timones en vez de propulsores.
La luz corta a cada momento del día el agua de una forma mágica. Fluyes por el agua con tremenda suavidad. La visibilidad de 25 a 50 metros. Tus compis los ves disfrutar. En algunas inmersiones suelen haber muchos buzos, sin embargo en otras, buceamos solitos, creyéndome descubridor de aquel maravilloso paraíso que se abre frente a mi. Ninguna foto de las que he visto en cualquier revista puede llegar a trasmitir aquel color, aquélla paz turbada solo por el ronquido de nuestras burbujas.

4 buceos al día puede parecer agotador, pero si consideramos que entre buceo y buceo el intervalo se aprovecha para descansar y comer, la cosa se convierte en algo más suave. Realmente se podría decir que estás en un retiro subacuático donde pasas las 24 horas del día buceando, hasta en tus sueños. Luego, lo que está bien llevarse a estos viajes es algún tipo de objetivo, que aunque no tiene porqué conseguirse nos mantiene alerta en busca de nuestra misión de búsqueda y en mi caso fotografía que te crió. Y mi objetivo en las Islas Similan se podría decir que es conseguir inmortalizar al magnífico tiburón ballena y a las preciosas morenas cinta, entre otros, a estos bichos que he visto en tantas ilustraciones, me darían muy buen yuyu si consiguiera verlos ahí.
Hace muy pocos años se podían ver gran cantidad de tiburones ballena, pero la masificación de algunas zonas de buceo los ahuyentaron a otras zonas. Me gusta el tiburón ballena y podría ir a buscarlo a sitios donde está 100% garantizado, pero la emoción de saber que está por ahí y puede materializarse delante tuyo paseando sus 18 metros de envergadura con la boca abierta y muy buena visibilidad, eso podría ser mi locuraaaa.

Estábamos descendiendo. La inmersión: Elefant Rock. La profundidad para ser la primera de la mañana no está nada mal: 40 metros y el agua clara como el chorro de una fuente. La temperatura: 30ºC y la corriente no hace acto de presencia. Debajo mío, mientras vuelo por encima de aquellas enormes rocas, emerge de la profundidad un ser que debe de medir cerca de tres metros. Su piel es la de un leopardo. Su cola la de un zorro, pero aplanada y áspera como toda su piel. Sus branquias dan aviso de que nos ha visto. Su respiración parece acelerarse. La mía también. El corazón ya os lo podéis imaginar y entonces da 2 vueltas delante nuestro, dibujando un circulo perfecto. Al parecer quiere marcar su territorio. Un poco más abajo otro tiburón leopardo yace tumbado en la arena blanca, parece ignorar nuestra presencia. De pronto se despierta la bella durmiente, con mucha energía, dando varios quiebros a derecha y izquierda, parece que está llamando la atención al otro tiburón y así, en un abrir y cerrar de ojos, los dos tiburones comienzan una persecución por las hendiduras del arrecife. Nosotros comenzamos el ascenso. Los ordenadores mandan y nos quedan 3 buceos más. La visibilidad es tan buena que durante nuestra retirada vemos como los dos tiburones se muerden en su pasión desenfrenada. Cuando estamos alcanzando la superficie, 2 águilas marinas aparecen en escena, aunque en la distancia conseguimos ver como vuela por el medio acuoso. Al girarme, los buzos se miran entre si. El buceo ha sido perfecto.

La zodiac de apoyó ha estado vigilando nuestras burbujas en todo momento y al llegar a superficie ya la tenemos al lado con el motor parado y el barquero apunto de recoger los equipos. La descarga en el barco la hace la tripulación y el recibimiento a lo largo del día es a base de fruta que, al llegar a la bañera de popa, nos espera en bandejas: sandía, piña, mango, papaya o un simple baso de agua dulce con la que pasar el resabor del nitrógeno que nos terminamos de meter entre pecho y espalda.

La tripulación de la embarcación es encantadora. Algunos de ellos son de Malasia y otros de Tailandia. El ambiente es familiar, envuelto de lujo asiático, donde no suele faltar el detalle y el buceito es de puta madre. Así que, ¿a qué esperas para presentarte a las próximas ediciones de operación Tailandia?

Buen Buceo Buzos

Fran