Cuaderno de Bitácora Piscis Diving, 20 de Octubre 2005:

Hola buzos,
El estado de la mar, después del temporal de agua que nos ha azotado esta semana, ha dejado las playas con pilas de cañas arrastradas por los cauces de los ríos en los que se convirtieron las calles de S.F.G. Plásticos por todas partes, restos urbanos, árboles arrancados por un tornado súbito, vamos, que parece un campo de batalla.
Gracias a la coordinación del ayuntamiento, parece que todo va volviendo a la normalidad. Algunas playas más al norte, como son los aiguamolls del Alt Empordà, han quedado cubiertos de cañizares sembrados por la mismísima naturaleza en jardines que se mantienen enfrentados a las olas que los empujan con sonrisa espumosa como perro rabioso que ve como le han ensuciado su capazo. Todo está lleno de plásticos. ¡Qué asco!

Las zonas que han quedado más cerca de la costa son las que más dañadas han quedado. En los puntos de inmersión todavía no nos hemos metido, pero parece que el agua va recuperando su color. Es momento de poder evaluar los daños y este fin de semana, si las condiciones del mar son las correctas, haremos varias inmersiones y podremos observar “in situ” si los daños son reparables.

A nosotros nos entró algo de agua en el centro, pero como todo es subacuático no habrá problemas mayores.

¿Y el caballito de mar estará? O habrá dicho:
– “¡Joder, qué carnaval de plásticos! Debe de ser la semana grande de Sant Feliu. Creo que me buscaré un lugar más tranquilo”.
Y así fue. Nuestro amigo hipocampus romuloso moviendo su colita prensil y agarrándose de ramita en ramita fue deslizándose hasta encontrar un lugar más seguro en las profundidades donde algún barco de arrastre lo pudiera montar en el “Dragón Can” dándole un revoltijo de tierra convirtiéndolo en un hipocampus rebozado.

Imaginaros por un momento …
Al cabo de los años, el hipocampus romuloso fue cogiendo su color tostado que le caracteriza convirtiéndolo en el manjar más cotizado del mundo: “los hipocampus de palamós” (especie muy apreciadas en los restaurantes catalanes de la Costa Brava después de la desaparición de las famosisisimas gambas de palamós). La cabeza no es tan sabrosa, pero dicen que tiene poder afrodisíaco y, después de la pérdida de los testículos producida por los desechos que a lo largo de los años se fueron vertiendo en ríos y mares, el hipocampus rebozado entró en la cultura culinaria que emergía de vez en cuando en algún pueblo sin recursos.
Aquella inmersión estaba siendo una verdadera locura. Los sargos que apenas se veían, tenían tres ojos, los pescadores no paraban de improvisar, pero el pez tenía mucha vista. Los meros, ya no se fijaba nadie en ellos, habían desarrollado verdaderos desgarros en las espaldas después de haber sobrevivido a las flechas de los otros. Sus cuerpos eran como quesos de roquefort, embutidos en una especie de tripa a causa de los vertidos abandonados al lado de los cauces de los ríos. Las castañuelas habían salido beneficiadas como siempre, lo habían colonizado todo. Este pez proveniente del mar rojo se había adaptado a nuestras costumbres y en algunos lugares habían tal densidad que el baño era una mezcla de sensaciones: era bañarse entre hígados, muchos hígados. Su tamaño había aumentado gracias a los vertidos de granjas, dándole un sabor a riñones sin cocinar.
Los colores eran lo más llamativo: las gorgonias tenían el mismo brillo que tiene el agua de los puertos. Tenía ese arco iris angustioso que mezclado con los olores te entran ganas de llamar a BLASS. La visibilidad había aumentado en algunas zonas porque un buque (barco con monocasco) de mister proper había embarrancado y así fueron las cosas …

Los pollos los conseguimos curar de la gripe, pero ahora venían con la baricela.

Imaginároslo por un momento …
¿Cual será el final de tanta contaminación?
Somos parte de nuestro ecosistema y solo tenemos este.

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Buceadores, llevo muchos días sin meterme un buceito.
Las dosis de nitrógeno se empezaran a repartir ente fin de semana.

Buen buceo buzos,
Fran