Cuaderno de Bitácora Piscis Diving, 16. Junio. 2005:
Hola buzos,
El verano ya ha llegado. El olor a nivea está disuelto en las calas de Sant Feliu de Guíxols. Los bañistas se dan los primeros baños del año. Los nuevos papás mojan los pies de sus pequeños: es el agua salada.
Es la mediterránea que a estas alturas del año nos está regalando unos maravillosos 19 grados a 32 metros de profundidad. La visibilidad, desde el viernes, unos 20-25 metros: ¡una locuuuuuura! y entonces llego ella…

El sábado me dijeron que andaba por aquí. Sus ojos eran grandes, de aquellos que te hubiera gustado que te clavara la rubia de turno. Su silueta fina. Su color: el de la plata y su velocidad de ataque: la propia del ligón playero de turno. Eran 12 contadas a dedo. Los buzos con los ojos más grandes que los de Candi Candi yacían ingrávidos en este agua limpia y trasparente que nos regalaba la mediterránea. Mi corazón: a parir, y mi cámara: en Piscis, guardadita y olvidada encima de la mesa.
El subidón de adrenalina al ver las primeras barracudas (espetón mediterráneo) del año, me disparó la adrenalina. La profundidad: 8 metros, la de ellas 4. El sol deslizaba sus cintas doradas por el agua provocando un efecto hipnotizador. La roca nos sirvió de escondite para poder observar como se deslizaban por este universo acuoso. El agua calentita me bajaba con gusto por la cremallera del traje. La corriente nos hacia volar. Las aletas en forma de alerón detenían el avance, a nuestra disposición. Al llegar a superficie la cara de los buzos delataba lo que sentían y yo, pues alucinando una vez más con el arrecife de Port Salví y a tan solo 10 minutos del puerto de Sant Feliu de Guíxols.

El arrecife, en las próximas semanas, comenzará una transformación que lo convertirá en parte fundamental de nuestra cadena de existencia. Los peces llegados de no se sabe dónde comienzan a tomar posiciones en las partes más altas del arrecife. Se suelen observar bancos de bogas de unos 20 centímetros. La piedra y todos los rincones tienen algún ser vivo que está intentando reproducirse o ya ha pasado a su fase de vigilia donde en ningún momento abandonará el nido y si lo hace será para proteger a los suyos. Cuando, por ejemplo, una castañuela es molestada, toda la comunidad que está a su alrededor se une para echar al intruso: he visto a este pez de apenas 15 cm echar a un pulpo a base de mordiscos en el ojo, y este fin de semana mientras unos buzos hacían sus prácticas una castañuela no paraba de mordisquear el neopreno de un buzo que alucinado no paraba de sonreír con el consiguiente gasto de aire, aunque lo de gasto sería relativo, el momento mereció la pena.

Las partes más profundas del arrecife se tiñen de color naranja, son los tres colas, peces que como su nombre indica poseen tres colas que le sirven de estabilizadores y que nos dan un espectáculo maravilloso, mostrándonos una línea azul que le recorre todo el cuerpo. En la inmersión de la red está estos días repleto de este pez que te puede indicar hacia donde va la corriente en un determinado punto que se encuentre en la distancia, solo basta con observar hacia donde nadan manteniendo la misma posición todo el grupo y solo abandonando la formación en caso de poder atrapar algo de alimento.

Los pequeños bonsáis que forman las algas y que cubren toda la superficie de la roca sirven de incubadora para nudibranquios que a lo largo de los días irán adornando como si se tratara de un árbol de navidad, dejando pequeñas bolitas pegajosas de colores como el rosa, el lila, el amarillo, etc, etc, etc.

El arrecife está en plena ebullición y el sábado hacemos nuestra primera nocturna.

Buen buceo buzos,
Fran

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