Cuaderno de Bitácora Piscis Diving, 1. Junio. 2005:
Hola buzos,
Ahora sí que parece que esté empezando a llegar el verano, por lo menos lo que fue este fin de semana pasado. Se podría decir que ya se nos van acercando esos días de olor a neopreno. Los animales, en el arrecife, están empezando a vestirse de sábado noche luciendo sus colores más vistosos. Las boyas que utilizamos de fondeo ya están colocadas y llevan varias semanas sin que nadie nos las pinche. La visibilidad está mejorando día a día. La tenemos ahora entre 12-14 metros. La temperatura media del agua se sitúa alrededor de los 16 grados, teniendo una termoclina de 17 a 18 grados justo en la parada de seguridad a 5 metros (el mar nos quiere ahí dentro).

Como sucede a lo largo de los años, con la sopa de medusas que llegan a nuestras costas en esta época del año, suelen llegar uno de los peces más extraños que puede ver el buceador. Este pez, conocido en todo el mundo por su singular silueta, tiene forma de rueda. Se suelen ver ejemplares de tamaños diversos, aunque los que más comúnmente se observan suelen tener el tamaño de una rueda de bicicleta. Su boca tiene forma de pico de loro y está especializado en comer medusas. Estos peces vienen equipados de serie con dos alerones y un timón que le gobierna toda la parte trasera. Sus ojos son algo más pequeños que los de un hombre. Su mirada me trasmite precaución, la que debe tener si quiere llegar a adulto. Su camada, nada más y nada menos que 300 millones de huevos, navegan libremente en el azul y pasan a formar parte de esta sopa.
Cuando se les observa en superficie se les puede confundir con una bolsa de plástico. Eso mismo les sucede a ellos confundiendo su alimento (en este caso las medusas) con las bolsas de plástico. Al ingerir grandes cantidades de plástico el animal muere ya que no puede digerirlo. El plástico ocupa lo que sería su estomago no dejando espacio al alimento y en consecuencia muere de hambre poco a poco.

¡Dios, que ganas tengo de meterme en el agua!
Al final ha fallado un instructor con cuatro buzos, o sea que aprovecharé la mar plana que ha amanecido esta mañana para meterme otro buceito. Janine, desde que el médico me ha dicho que tengo que aflojar con la inmersión me controla mucho la dosis y tengo que estar escapándome de vez en cuando. Las considero mis inmersiones de regalo.
Los buzos, muy tranquilos, ya están en el agua. Todos tienen experiencia y me tendré que preocupar lo mínimo de ellos. No llevo dos metros de profundidad, cuando todavía no me había dado tiempo a comprobar mi ordenador, aparece el Mola Mola. La carne se me pone de gallina y no precisamente por los 17 grados que marcan los ordenadores. Miro hacia la superficie, los buzos entretenidos con sus compensaciones, recolocando sus cámaras, focos, etc… no se dan cuenta del dedo que, a señal del mismísimo conquistador, marca una sombra fantasmagórica que se acerca. Me da un capotazo a derecha y otro a izquierda dejándome con la cara de alucinado no dándome tiempo a desenfundar mi cámara y acribillarlo. ¡Ya son 4 veces que se me escapan este año! y esta vez fue al principio de la inmersión dejándome con la boca echa agua y el cuello dolorido por ir escrutando la superficie durante toda la inmersión, y todo esto a 10 minutos de este maravilloso puerto de Sant Feliu en el arrecife de Port Salví donde podemos ver más especies en 40 minutos que durante todo el día en el bosque.
¿Quien protege esto…… ? ¿Los bomberos…… ? ¿Donde están los corta fuegos……… ? ¡AhAhAh….! Es que desde superficie no se ve.
¿Y a nosotros quien nos protege…. ? ¿La bandera alfa….. ? Y eso que es, dicen ellos……

Buen buceo buzos,
Fran

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