Cuaderno de Bitácora Piscis Diving, 14.Abril.2005

Hola buzos
Terminamos de salir del agua! ¡Por fin! Después de varios días completamente congestionado he llegado a batir mi propio record de estornudos a la hora. Supongo que será mi propio invierno físico que todavía no lo había pasado.
La cuestión es que después de unas semanas en Sant Feliu de Guíxols viendo el mar desde los acantilados, desde la ermita o desde el camino de ronda (precioso, por cierto) el titi tenía muchas ganas de meterse un chute de nitrógeno. Para vosotros supongo que será difícil, pero para mí que llego a casa y tengo a mis niñas de 10, 12, 15 y 18L mirándome con esos ojos pintados de tóricas negras … El otro día pase por el lado de mi preferida y empezó a llamarme chiiissss…
– porqué no me sacas …!. Ya hace un invierno que no me tocas … Mi abrigo está seco y acartonado … ¡¡¡Mi grifería necesita una revisión!!!

Sorprendido por la reacción de ésta me giré, la abracé. No habían pasado unos minutos cuando mi regulador empezó a retorcerse:
– ¡Qué te pasa ahora a ti!
– Necesito una revisión.
– Y qué pasa, que os tenéis que poner de acuerdo todos al mismo tiempo?
– No, pero como he visto como la tocabas a ella me he puesto un poco flujo continuo.
– Haber Octopus, dame un brazo.

Sin soltarla a ella y como por arte de magia veo aparecer a mi traje todavía con la percha puesta y la cremallera completamente abierta.
– Que me estás intentando seducir?, le pregunte yo.
– ¿Donde vais?, me preguntó el traje
– Pues no lo sé. En principio a ningún lado aunque con la presión que me estáis dando, algún pensamiento tendremos que hacer.

No tardaron muchos minutos en pasar cuando veo aparecer en escena al más chulo del barrio, hinchado hasta los topes, rígido, con todas las válvulas tirándose pedos:
– ¿Y tu qué?¿ has oído la fiestecilla improvisada o es que tienes mono de buceo?, le pregunté
– Tengo mono de buceo, me contesto él.

Alucinando por momentos, vi a aquel jacket como perdía aire poco a poco por sus válvulas, quitándosele aquel aire de prepotencia y mostrándome su espalda para que le pusiera la botella.

Había pasado el tiempo que dura una parada de seguridad, cuando de golpe y porrazo aparece la máscara, las aletas y el tubo. Venían tan entretenidas hablando de sus buceitos por el extranjero, cuando me di cuenta que sus hermanos de buceo no habían tenido la misma suerte que ellas al no poder viajar en el último viaje conmigo.
Midiendo mis palabra y dirigiéndome con muchísimo respeto hacia ellas (no debemos olvidar que en nuestra Biblia son nuestro Adán y Eva) me dirigí a los tres elementos y les pedí un poquito de por favor.

No habían pasado 20 minutitos y ya teníamos montado un guateque y 2 equipos de inmersión:
– ¿Donde nos llevas?, me decía mi botella con las tóricas dilatadas
– Pues creo que iremos a la cueva del delfín. ¿Os apetece? 26 metros de máxima?
– O.K.

La inmersión: maravillosa. Las castañuelas, los sargos, los pulpos, un mero, la mediterránea se manifestaba en todo su esplendor.
Estamos en una época de transición, donde se pueden observar algunas puestas de huevos de calamar, restos de lo que fue el invierno. Pulpos preparando o buscando sus nidos. Castañuelas nadando en grupos a ras de fondo (indicador de la época en la que estamos), acordaros que por ejemplo en verano las castañuelas no suelen moverse de los alrededores de sus nidos y ahora parecen seguirnos a lo largo de la inmersión. Brótalas dentro de las cuevas. La boya que señala el pasillo del camello al no haberse utilizado en todo el invierno está completamente llena de vida. Estos animales, ahora pobladores de una cadena en su universo liquido, han encontrado aquí un nido donde hacerse fuertes y luego supongo que se quedaran a vivir por aquí, o sea que tenemos un biotopo que lo forman unos cuantos metros de cadena de apenas unos centímetros y que está completamente poblada de pequeños crustáceos, supongo que serán gambitas.

Las primera respiraciones en el medio acuoso, me han quitado el mono de nitrógeno por el momento, la cuestión es que mientras os estoy escribiendo me están entrando unas ganas tremendas de hacerme otro buceito….

Buen buceo buzos,
Fran